BLOGGER TEMPLATES AND TWITTER BACKGROUNDS »

Wednesday, September 13, 2006




















Entraste a nuestra habitación y me gritaste "vamos", yo me incorporé lo más rápido posible del letargo y te seguí, hacía ya tantas semanas, meses que no me invitabas a ir contigo, quedamos en que algunas veces no valía la pena siquiera escuchar, menos moverme, pero en ese momento en que me llamaste me convertí en tu sombra, seguí tus pasos largos, nerviosos, tensos. Se nos hacía agua la boca por descorchar una botella y beber, simplemente beber eso que jamás poseeremos, sentir el calor de la ilusión en nuestra sangre, uniéndose en el mojar de los labios, en el deseo que nos consume en igual medida, en esa ansiedad, en ese vértigo o simplemente las ganas de caer, todo ese espacio que es imposible de llenar. Somos dos y a diferencia de Maximo Alfonso en la novela de Saramago, nosotras sí compartimos el mismo cuerpo.
Y llegaste, con el solo mirar recordaste las líneas de Duras, "No se trataba de atraer el deseo. Estaba en quien lo provocaba o no existía. Existía ya desde la primera mirada o no había existido nunca". Desde la primera mirada pre-existió el deseo, y el inconciente saber de que ese deseo traería consigo más de lo mismo.
La palabra "deseo" no puedo traducirla a "wish" en inglés o "Wunsch" en alemán, estas dos son más un anhelo, mientras que la palabra "deseo" evoca un sentimiento de concupiscencia, traducible por "Lust", en alemán. El deseo es la escencia del hombre, ese "deseo" inconsciente que es enteramente sexual, según Freud. No confundamos "deseo" con necesidad, esta última es un instinto biológico, porque nosotros como humanos nacemos en un estado de desamparo y somos incapaces de satisfacer nuestras propias necesidades, por lo tanto, dependemos del Otro para que nos ayude a hacerlo, sin embargo, la prescencia del Otro, adquirirá con el tiempo importancia por si misma, un significado que va más allá del satisfacer la necesidad, ya que esta prescencia es símbolo de un amor por el Otro. El Otro no puede proporcionar las demandas del Sujeto a fin de satisfacer sus necesidades, no puede brindarle el amor incondicional que el sujeto necesitado demanda, por lo tanto, incluso satisfechas sus necesidades, el otro aspecto de esta dependencia, el anhelo del amor, permanece insatisfecho y el espacio que queda es el deseo. "El deseo no es el apetito de satisfacción, ni la demanda de amor, sino la diferencia que resulta de sustraer el primero de la segunda". (D = AdS - DdA)
Otra vez escuchando al otro lado de la muralla, a medida que tu necesidad se alimentaba, mi deseo y tu deseo crecían y crecían de la mano mostrándome el infinito vacio que jamás podremos llenar, ni juntas, revueltas, ni separadas.

0 "yo opino's":