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Tuesday, February 05, 2008


Ana y cuando los amantes se casan
Tomás telefonea a Ana a raíz de un mensaje en esas comunidades online que hay, y le dice que sí, que es cierto, que hace poco se casó, Ana se muere de la risa, solamente, y le responde lo que le tiene que responder, una frase para reírse, Ana no sabe y no puede ser grave con sus amantes. Ambos lanzan carcajadas. Ana es tan relajada, es como el viendo con Tomás. Ambos se conocen desde hace algunos años y nunca han pasado la noche juntos, porque siempre han ido al grano, al meollo del asunto, y de eso no ha pasado. Alguna vez, quizás, a lo lejos, Ana le ha pedido un consejo "de hombre" a Tomás, y éste se lo ha sabido dar. Ana ha huido desesperada a los brazos de Tomás cuando lo ha necesitado para encaminar su rabia, y eso no más, pero también han estado juntos simplemente por el placer de hacer por hacer. Ana no sabe bien qué vez ha sido la más sabrosa. Todas han tenido un sabor peculiar, y algunas dentro de tanto placer han tocado fondo con el dolor y el abandono. Pero ella siempre ha sabido disfrazar la pena de alegría, el amor de locura y la rabia de indiferencia.

Y ahora Tomás ya no es soltero en los papeles, Ana sí, y vaya por Dios que lo será por siempre! Ana y un amante que se le casa. Ana y su alergia por el matrimonio. Ana y el meditar sobre el ser de profesión soltera. Así nunca compartirá lo poco y nada que arrastra. Su vida entra en bolsito de gimnasio, se puede mandar cambiar a la punta del cerro cuando ella quiera. No tiene ataduras, no tiene raíces y no tiene papeles.

Ana, muchas veces, se echa de menos a ella misma. Ana recuerda con cariño cuando deambulaba sola por los caminos de la vida. Ana y sus planes ficticios, y sus sueños, y sus black outs.
Ana y sus amantes, esa lista que parecía infinita, con puros nombres que pasaban sin penas ni glorias.

Ana se mira al espejo, está chascona, pero su pelo huele bien, y se dice: "pues bien, por hoy cerramos los libros, y a dormir!"
Se tomará dos pastillas para dormir, y despertará mañana, en otro planeta, un planeta que ella desconoce cada mañana. Donde amantes, amigos, enemigos, conocidos y desconocidos se casan y se descasan. Engañan y son engañados. Ana y su lucha por la verdad, para ella misma.

Ana deja a Tomás en carpeta. Tomás deja a Ana en carpeta, un día cuando tengan tiempo y Ana tenga rabia, se dejarán caer en alguna cama, de algún motel, con alguna mentira u omisión. Y definitivamente, a Ana le importará un carajo que Tomás tenga papeles, anillo o sacramento de casado. Porque Ana es así, le importan un carajo los imaginarios sociales, ayer, hoy y ojalá que siempre!

Wednesday, October 24, 2007

Gracias Tomás, una vez más por venir y calmar mi rabia, mi pena, mi angustia, por decirme la verdad, y por enseñarme a ser tan cara de raja. Gracias Tomás porque no molestas y no dueles, sólo me das placer y satisfacción.

Saturday, August 11, 2007


Thomas: I must tell you that I've seen your eyes.

(thank you!)

Wednesday, August 01, 2007

Bodega # 26
TRAICIÓN: desde pequeñitos el padre y el maestro nos decían que es lo peor que puede imaginarse. ¿Pero qué es la traición? Traición significa abandonar las propias filas. Traición significa abandonar las propias filas e ir hacia lo desconocido. Sabina no conoce nada más bello que ir hacia lo desconocido. (Milan Kundera, La insoportable levedad del ser, acerca de la "traición").
Y la desconfianza mezclada con orgullo, trajo a mi el deseo de traicionar a mi propia traición.

Sabía que no iba a resistir demasiado, en algún momento Tomás iba a tener que aparecer para que mutuamente nos tentemos a traicionar, a abandonar nuestras filas, y no ir precisamente hacia lo desconocido, es ESE deseo irrefrenable que nos mueve, cada uno con sus razones, pero la traición es nuestro punto de encuentro. Mientras esperaba a Tomás pensé en el acto que iba a ejecutar, por qué lo hacía, qué sentía. Me invadió el dolor de pensar en que otros labios me tocarían y que ya era demsiado tarde para dar marcha atrás, lo había decidido, debía hacerlo, tenía que ser así; pero debía vencer cualquier duda, mi deseo de traicionar debía ser más fuerte. Debía triacionar, para sobrevivir. Mis ojos no te pueden ver, quizás sí te amo como se ama a Dios, sin tener que verlo, pero yo estoy en el mundo real, en éste mundo en que necesito sentir que vivo, que corre sangre en mis venas, aunque sea por la emoción de traicionar. Peor es nada. A veces imagino, hasta creerlo, que no existes, que nunca exististe sino que has sido producto de mi imaginación, de mi debilidad, que no importa lo que haga, no te volveré a ver. Pero cuando pienso en que existes, pienso también en tu traición, y es allí cuando me hierve la sangre y tengo que salir corriendo a buscar la oportunidad para pagarte con la misma moneda una y las veces que sea necesario para apaciguar mi rabia y armarme de valor. ¡Qué manera tan extraña de mi parte para recuperar la dignidad! Y pienso cuál es la dignidad.
Tomás y yo, abrazados en dirección a su bodega... sin sentir más que deseos de hacer por hacer y deshacer, conversar un rato, fumar un cigarrillo, encerrados en un metro cuadrado, Tomás... sí, eran de nuevo las manos de Tomás sobre mi, otras manos, otros besos, más intensos, con más lengua, sin sabor. Otro olor, otro color, y el vacío. Besé a Tomás muchas veces, muy intensamente, pero siempre ante mis labios estabas tu, y pensé de nuevo en tu maldita traición y quería gritarte lo que ya te había dicho: "Mírame!!! yo no necesito lástima, consigo todo por mi misma, mírame!!! que si me descuidas yo me voy por otro camino", y así, tal cual te dije, es. Si tu me pierdes de vista, yo me voy por otro camino, como un niño inquieto. Así me hierve la sangre.
Quizás nunca me preguntes, y yo nunca te diga la verdad.

Tuesday, July 24, 2007

Tomás, mi bienamado Tomás. Desde lo más profundo de mi inseguridad pienso en ti y en la seguridad que me brindabas cada vez que llegabas con todo lo que nosotros ya sabemos, conocemos y disfrutamos tan bien. Mi cable a tierra, el sabor del quiebre de la rutina, ese espacio que esperar, que buscar y que encontrar.
A veces quisiera huir en medio de la noche y arrancarme de sus brazos para correr hacia ti y tener sin tener todo eso que tu me das y que no me das, para pedirte que por favor me tomes, como quien utiliza una servilleta, teniendo claro, exactamente a dónde voy a ir a parar, sin sorpresas, sin sobresaltos, sin temores. Desde lo más profundo de mi angustia te necesito Tomás, necesito salir a buscarte para volver a flotar y respirar tal y como necesito hacerlo.
Quiero encontrarte, por casualidad o planificación, pero necesito que habites nuevamente mi cuerpo sin que estemos juntos propiamente tal, necesito que me desnudes sin ver más allá de mi piel y que te canses, para que luego pase lo que siempre tiene que pasar, nos ponemos la ropa y cada uno se marcha por su lado, sin caricias, sin besos, sin abrazos, sin miradas, sin fechas. ¿Dónde estás Tomás? Deja que te encuentre para salvarme y caminar nuevamente con la satisfacción de que en cualquier esquina podrías aparecer nuevamente, en otro cuerpo, con otros ojos, con otra voz. Ven Tomás y hábitame un instante desechable y vuelve cuantas veces sea necesario para lograr mi calma, mi seguridad y mi timón en éste barco que se agrieta y se hunde en éste mar de alegrías y tristezas. Mi vida contigo y sin ti jamás tuvo de dulce y de agráz, todo siempre fue igual y seguro, sin esperanzas, por ende sin desiluciones, sin risas, ni miradas de complicidad, por tanto sin lágrimas ni miradas de odio y rabia, contigo siempre todo estuvo tan acá, a nivel del mar, como debe ser, cuándo debió ser.
¿Cuándo vas a volver Tomás? Para que te abraze sin quererte, te bese sin amarte y podamos fornicar sólo por deporte. Ven Tomás, para que tenga la seguridad de que te vas a marchar y que en algún momento x regresarás.
Quiero encontrarme con tus ojos Tomás, y saber que si esquivo la mirada, tarde o temprano me volverás a mirar y en algún momento de la tarde coincidiremos e iremos juntos a una cama, sin importar cuál, no habrá información innecesaria ni tiempo demás. Quiero salir de allí con la satisfacción de que obtuvimos ambos, exactamente lo que andábamos buscando: un revolcón sin compromisos.
Dame una pista Tomás, para llegar a ese lugar y fundirme con lo banal de ese encuentro y con lo superfluo de esos besos.